jueves, 4 de octubre de 2007

LEYENDAS DE MARCA

CANLIN

En los tiempos antiguos vivía un gigante cuyo corazón sonaba tan fuerte que de lejos se escuchaba can-lín, can-lín, de ahí que todos lo llamaran Canlín. Este gigante tenía la virtud de ayudar a los campesinos humildes que sufrían los abusos de los terratenientes, por lo que éstos se unieron y planearon asesinarlo. En secreto le tendieron una trampa, y lo mataron a balazos y cuchillos. Enseguida lo enterraron y se fueron contentos a su casa. Pero pronto Canlín despertó y volvió a ayudar a la gente. Los ricos del lugar volvieron a matarlo, y Canlín volvió a levantarse. Entonces por fin idearon la estratagema para matar a Canlín y dividir su cuerpo en pedazos. Así lo hicieron, descuartizaron a Canlín y su sombrero lo enterraron en un lugar llamado Qaratsuku, el brazo lo enterraron en Ricrahuás, su calzón en Calzonruri, y el corazón en Shonconruri. Otra versión señala que Canlín era un ogro que salía de Qaratsuku a matar y comer a la gente que por allí pasaba, y que por eso fue muerto por los pobladores.


APUJIRCA Y LIMAQJIRCA

Una pastora en la puna oyó que los cerros Apujirca y Límaqjirca conversaban entre sí, manifestando que tenían hambre y que iban a comerse a la pastora. Asustada, la mujer dejó su choza en la puna y bajó a la carrera a Marca, donde contó lo sucedido. A los pocos días regresó a su choza acompañada por varios pobladores, y la encontró destrozada, las ollas rotas y los animales muertos, señal de que los cerros, enojados al no encontrarla, habían destrozado todo lo que hallaron a su paso.


JUAN OSO

Un oso de la puna se enamoró de una linda muchacha y la raptó. La llevó a vivir a su cueva ubicada en las alturas de Límaqjirca, y tuvo un hijo que nació mitad oso y mitad hombre, al cual llamó Juan Oso. Cuando Juan Oso creció y vio triste a su madre, decidió devolverle la alegría y juntos planearon el escape. En una titánica pelea, Juan Oso venció al papá Oso y lo encerró en una cueva, y enseguida bajó con su madre a Marca para iniciar una nueva vida. Pero al verlo mitad oso y mitad hombre, los niños de la escuela lo molestaban, y Juan Oso de un solo golpe y sin querer los fue matando uno a uno. Pronto el pueblo se puso contra ellos, y Juan Oso y su madre tuvieron que huir del pueblo. En la puna llegaron a una chacra abandonada, en cuya casa vivía un condenado. Juan Oso peleó contra el fantasma y lo venció, con lo cual rompió la maldición, y se quedó como único dueño para gozar junto a su madre de las inmensas tierras y ganado que acababa de heredar del condenado.


EL ICHIQ OLLQO

El Ichiq Ollqo es un ser pequeño de cabello dorado que por las noches de luna llena sale de las aguas del río y se sienta sobre una piedra grande a peinar su hermosa y rubia cabellera. A veces los niños o las mujeres incautas se acercan a admirarlo, y el Ichiq Ollqo aprovecha para llevárselos consigo al fondo de las aguas, donde desaparecen para siempre.


LA QEQI

Cuando los compadres tienen relaciones amorosas, la cabeza de la mujer se desprende de su cuerpo mientras duerme y sale por las noches a vagar y gritar su propia maldición. Es la Qeqi, la cabeza voladora cuya fuerza es capaz de arrastrar a cualquier persona que se le cruce en el camino. Al volver la mañana, la mujer no recordará nada de lo que haya hecho su cabeza, pero la sentirá pesada, cansada, con los arañazos y golpes fruto del desvelo nocturno de la misteriosa Qeqi.


LAS HUACAS

Las huacas eran mujeres montaraces vestidas de negro y blanco que vivían en las cuevas de Picún. Comían únicamente maíz negro, que recogían de las chacras de Huamancayán y Llapta; y si no encontraban su alimento preferido, causaban destrozos y malograban los sembríos. Siempre desaparecían cuando algún hombre se asomaba, mientras gritaban: «Huelo a carne cruda». El pueblo decidió combatirlas acudiendo a los rezos de un cura que regó con agua bendita los campos de los marquinos, y las huacas nunca más volvieron a aparecer.


LA PASTORA Y LA CALAVERA


Una mujer que gustaba de vivir sola en la puna fue visitada por un extraño que le pidió no encender el fuego porque le dañaba la vista. Pero cuando la mujer atizó las leñas de la cocina logró ver de reojo que el extraño era una calavera que derramaba la mazamorra que acababa de invitarle por entre sus huesos. Con el pretexto de ir a traer agua de la acequia, la mujer salió y enseguida corrió con todas sus fuerzas y llegó a Marca, donde le esperaban sus pequeños hijos. Desde la calle, la calavera la observó dormir acompañada por los niños, mientras decía entre dientes que la inocencia de los pequeños acababa de salvarle la vida.


LA PUSHANLLA

Cuando pensamos demasiado en la persona amada o el familiar querido, y si nos encontramos solos en las chacras, se presentará repentinamente esa persona como si nuestro deseo se hubiera cumplido. Pero en realidad se trata de la Pushanlla, un ser malvado que toma la apariencia de nuestra persona más querida para luego conducirnos hacia lugares escabrosos donde sin duda caeremos a horribles precipicios hasta morir. La única forma de identificar a la Pushanlla es mirándole los pies: tiene patas de cóndor o gallinazo que deja huellas claras en la tierra, y por eso se nos presenta de lejos y a escondidas, para que no podamos descubrir su trampa.


GALINDO, LA MUJER SALVAJE

Antiguamente existía cerca de las punas de Warmijirka una mujer que vivía desnuda entre las cuevas y que tenía una conducta salvaje, no sabía hablar y era violenta. Pero como era muy hermosa, los hombres fueron a cazarla, y con trampas y engaños lograron atarla de pies y manos y así la llevaron al pueblo. A la mujer le decían Galindo, y pronto le enseñaron a hablar y a comportarse como mujer civilizada, y como era bonita, un marquino se enamoró de ella, la llevó a su casa y tuvieron muchos hijos.


IGLESIAQAQA

Durante una excursión escolar a las altas ruinas de Iglesiqaqa, un muchacho subió con facilidad por las inaccesibles paredes de la roca y logró ingresar por la ventana pircada que era un reto imposible para todos. Pasaron las horas, y el muchacho no respondía a los gritos y llamados de su profesor y sus compañeros, quienes al no obtener respuesta optaron por retirarse. A los pocos días el muchacho salió, y contó en secreto que algo misterioso lo había impulsado a subir hacia la ventana, en cuyo interior encontró a un auquish (viejito) que le entregó objetos de oro y plata y le hizo prometer que no debía contar su aventura.


EL CERRO LUPIN

Si desde Marca se mira hacia la costa, se observará la punta de un cerro que sobresale sobre la alfombra de nubes que cubre la costa. Es el cerro Lupín, un cerro misterioso y chúcaro que tiene un poderoso imán que atrae a cualquier avión o helicóptero que se atreve a cruzar por sus aires. Los que intentaron escalarlo cuentan que está poblado por animales silvestres y abundante ganado, y que allí se guardan tesoros que los españoles no pudieron arrebatarle a los incas. Pero subir es imposible, porque causa un inevitable soroche que desmaya y puede matar a cualquier aventurero. En Marca se cree también que el día en que Lupín sea cubierto totalmente por las nubes, entonces habrá buena cosecha para todos.


LA FUNDACION DE MARCA

Cuentan que cuando los españoles llegaron a Marca y vieron que los naturales del lugar vivían en las altas cumbres, decidieron formar el pueblo a orillas del río. Pero los antiguos marquinos no acostumbraban a construir sus casas en el valle, sino en las alturas, de modo que aceptaron reunirse en un nuevo pueblo sobre el cerro Jáncush, y para tal efecto construyeron una capilla con la imagen de San Lorenzo traída por los conquistadores. Sin embargo, los españoles a su vez preferían la comodidad de las orillas del río, así que idearon la estratagema de raptar la imagen del santo y la bajaron al valle escondiéndola entre matas de hierbasanta. Cuando los marquinos vieron la desaparición de la imagen, la buscaron por todos lados y recién pudieron hallarla cerca del río. Este hecho se repitió en varias oportunidades, por lo que los astutos españoles interpretaron que se trataba de una decisión divina: San Lorenzo quería que el nuevo pueblo de Marca se asentara en el valle, y no debía desobedecerse su voluntad. De ese modo, Marca fue fundada a orillas del río que la divide en dos bandas y que lleva su mismo nombre.


LEYENDAS DE SAN LORENZO DE MARCA

Los marquinos cuentan múltiples historias sobre milagros, intervenciones y apariciones del patrón del pueblo. En una oportunidad, los pobladores no tuvieron medios para celebrar las fiestas de agosto, y decidieron pasarla en paz. De pronto, en la fecha precisa se apareció una banda de músicos que dijo haber sido contratada por un señor y que el pueblo iba a pagarle los costos. Al entrar en la iglesia, se sorprendieron de constatar que el contratista era nada menos que el mismo San Lorenzo; entonces el pueblo comprendió que el santo no quería que se dejara de celebrar su día, y armaron la fiesta con Inca y Rumiñahui y pallas y corridas de toros, como era costumbre, y la banda de músicos no dejó de acudir todos los años a Marca convencida del milagro del santo. En otra oportunidad, durante el terremoto de 1970 que asoló toda la sierra peruana, la cresta de piedra del cerro Sháncur iba a desplomarse sobre el pueblo, pero San Lorenzo la detuvo con sus manos e impidió el desastre. También cuentan que vieron al santo dirigiendo partidos de fútbol, manejando camiones y salvando vidas, y en fin, protegiendo a los marquinos de los sinsabores de la vida.

Relatos orales recogidos en la ciudad de Marca, provincia de Recuay, región Ancash.
Recopilador: Ricardo Vírhuez Villafane

4 comentarios:

German dijo...

Qué interesante, ojalá continúes este proyecto.

Saludos.

http://elgatodescalzo.wordpress.com/

Juan Javier dijo...

El titulo de este articulo me motivo a leerlo. Es un mateial muy bueno, pero seria bueno que se puiera prolongar mas y recoger otros muchos relatos de esta region.
Un abrazo por el esfuerzo!
Juan Javier

http://dia.pucp.edu.pe/proyectos/sen/

Teófilo dijo...

ES UNA MUESTRA INTERESANTE DE LA LITERATURA DE TRADICIÒN ORAL. EN HUÀNUCO CONOCEMOS PARTE DE ESTA LITERATURA.
NOS INVITA NO SOLAMENTE A LEER SINO A BUSCAR OTROS EN NUESTROS PUEBLOS.

TEÓFILO

Teófilo dijo...

Es una interesante muestra de la Literatura de Tradición Oral. No solamente te ionvita a leer sino a buscar otros que, seguro, existen en todos los pueblos.
Teófilo